Tenía muchas ganas de traer la reseña de Carol, una novela de Patricia Highsmith publicada en 1952. Curiosamente, en su primera edición no se tituló Carol, sino El precio de la sal. Este libro supuso un antes y un después en la literatura del siglo XX: en una época en la que las historias de amor entre mujeres solían acabar bajo el castigo moral, Highsmith se atrevió a escribir un final distinto, uno en el que el amor no fuera una condena.
La historia sigue a Therese, una joven escenógrafa de 19 años que trabaja en unos grandes almacenes. Allí conoce a Carol, una mujer elegante, sofisticada y mayor que ella. Desde el primer encuentro, Therese queda profundamente fascinada. Tras esa breve pero intensa interacción, decide enviarle una tarjeta navideña a la dirección que Carol ha dejado, dando inicio a una serie de encuentros y a una amistad cada vez más intensa que pronto revela una atracción mutua imposible de ignorar.
Carol es una novela atípica dentro de la obra de Patricia Highsmith. Conocida sobre todo por sus thrillers psicológicos y por personajes amorales como Tom Ripley, aquí la autora deja de lado el crimen explícito para centrarse en una historia de amor silenciosa pero subversiva, que desafió tanto las normas sociales como las literarias de su tiempo.
La narración está construida desde el punto de vista de Therese, y uno de los grandes aciertos del libro es cómo Highsmith logra transmitir la atracción entre las protagonistas utilizando un único foco narrativo. Carol aparece siempre filtrada por la mirada de Therese, casi como una figura idealizada, lo que intensifica el magnetismo del personaje y la carga emocional del relato. Aunque no se trate de una novela de suspense en sentido clásico, Highsmith maneja la tensión con gran habilidad, manteniendo una sensación constante de inquietud y expectativa.
Destaco especialmente su estilo narrativo: sobrio, continuo y aparentemente neutro, pero cargado de emociones contenidas. Como posible punto débil, esa misma distancia emocional puede hacer que en algunos tramos el ritmo se perciba algo frío o que al lector le cueste conectar del todo con ciertas escenas. Aun así, Carol es una novela delicada, valiente y adelantada a su tiempo, que sigue resonando con fuerza décadas después de su publicación.
Sin duda es una novela que merece la pena leer porque sigue siendo muy relevante por la valentía que hay detrás.

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