[Ranking de Medio Año:] Mis libros favoritos en lo que va de año



Buenos días. 

Hoy cerramos temporada en La Caverna de Lu y para ello vamos a hablar de los mejores libros que llevo en lo que va de año. He tenido un total de 70 lecturas entre las que ha habido tanto libros buenos como otros que no me lo han parecido tanto pero que aun así he disfrutado. En total han salido 16 libros que considero que han pasado el corte de "Mejor lectura de este medio año"  ya sea por su trama, por las sensaciones que me han dejado o porque simplemente han llegado en el momento justo. 

Están  presentados de menos favoritismo a más. 

En el puesto 16 está El secreto de Gabriela Salazar. Por mucho que sea el primero en abrir la lista no es que sea menos bueno. Es el primer libro que he leído de este autor y me ha encantado. De hecho no me parece nada juvenil, tal y como se cataloga en algunos sitios. Para mí esta historia tiene mucha profundidad pero el motivo por el que no está en el puesto número 1 es que los libros sobre nazis no son lo mío porque me olvido de nombres. Aun así me parece que es una lectura muy buena, con ritmo y muy bien documentada. 


En el puesto número 15 se encuentra La estrella y el vacío de África Vázquez Beltrán. Space ópera juvenil que tiene toques de enemies to lovers y está ambientada en una galaxia en donde North se juega la libertad en una última misión. Vázquez Beltrán construye un universo con mucho trabajo de worldbuilding y un ritmo ágil que prioriza el vínculo emocional entre los personajes sobre la dureza del género de ciencia ficción. Mucho entretenimiento y mucha acción. La autora construye una galaxia que se siente viva, con reglas claras y un pasado que pesa sobre los personajes. North, con esa última misión que puede devolverle la libertad, sostiene la novela con una mezcla de vulnerabilidad y determinación que engancha desde el principio.

Es una lectura ágil, entretenida y con mucha acción, pero lo que realmente la coloca en esta lista es cómo prioriza el vínculo entre los personajes por encima de la dureza del género. Una historia que se lee con gusto y que deja ganas de seguir explorando ese universo.


Puesto 14: Los Galgos, Los Galgos

Con el puesto 14 pasamos a un libro que no es de misterio ni de ciencia ficción: Los Galgos, Los Galgos. Es una novela breve pero afilada en la que Sara Gallardo demuestra que puede construir una historia con tensión sin necesidad de grandes artificios. Todo se sostiene en la atmósfera: en ese campo argentino que parece quieto pero que late con una violencia silenciosa, en la mirada de los personajes que nunca termina de decirlo todo, en la sensación de que algo está a punto de romperse. Lo coloco en este puesto porque aunque es una lectura poderosa, su impacto es más atmosférico que narrativo: no es un libro que te arrastre por la trama, sino uno que te envuelve en su silencio. Y ese tipo de experiencia, cuando llega en el momento justo, se queda contigo. 

En el puesto número 13 está Salitre y Ceniza de Carlos Di Urarte. 

Este libro me ha sorprendido por la manera en que el autor consigue mezclar la crudeza con el lirismo sin dejar de lado la tensión narrativa. No esperaba conectar tan rápido con la voz del protagonista, puesto que es un narrador incómodo y contradictorio pero me ha gustado. Lo que más me ha funcionado es la estructura en forma de testimonio y la forma en que el autor maneja el mundo sin necesidad de tener que explicártelo todo. Lo coloco aquí porque, aunque no ha sido una lectura cómoda, sí ha sido una lectura que me ha dejado pensando. Y eso, para mí, siempre suma puntos. Es un libro que recomendaría a quien disfrute de la fantasía oscura con personajes moralmente grises y un tono más crudo.


En el puesto número 12 está Nuclear de Maielis González. 

Descubrí a esta autora recientemente y la verdad es que pienso leer todo lo que haya de ella. Es una novela de ciencia ficción especulativa afrocaribeña que mezcla el exilio con la identidad y los restos de un futuro que nunca llegó. Esta historia sigue a Claudia, que escribe desde el Delta del Tigre argentino, y a Benicio, que permanece en Cuba explorando las ruinas de la central nuclear abandonada de Juraguá. 
Este libro me ha tocado por dentro con la idea de los futuros truncados. No es una distopía ruidosa ni llena de acción, trabaja desde lo íntimo, desde la sensación de estar entre dos lugares que ya no existen como deberían. Me ha gustado especialmente cómo Maielis construye esa mezcla de lo político, lo emocional y lo extraño sin perder claridad.

Los protagonistas no viven aventuras espectaculares: viven desajustes, búsquedas, intentos de entender qué queda de uno mismo cuando las promesas se han desmoronado. Estos atributos para mí, han sido lo más potente del libro. No es un libro que se lea por la trama, sino por la atmósfera y por la forma en que te obliga a pensar en tus propios “futuros abortados”.

Lo coloco en este puesto porque, sin ser la lectura más intensa del año, sí ha sido una de las que más resonancia emocional me ha dejado. Es raro, es distinto y, sobre todo, es un libro que se queda.

En el puesto número 11 está Nubes flotantes ya envejecidas de Can Xue


Esta novela, publicada en España por Hermida Editores con la traducción de Blas Piñeiro, es una nouvelle grotesca y surrealista donde la vida cotidiana de vecinos, familiares y pareja se convierte en un escenario de voyeurismo, hostilidad, deterioro y tensiones psicológicas. Ha sido una lectura que me ha sacado de mi zona de confort.  Can Xue escribe desde un lugar que no busca agradar ni facilitar la entrada: sus personajes se mueven en un entorno incómodo, lleno de miradas indiscretas, sospechas y dinámicas familiares tensas. Y aunque eso puede resultar desconcertante, para mí ha sido precisamente lo que lo ha hecho interesante.

Lo que más me ha impactado es la sensación de extrañeza constante No es un libro que se lea para seguir una trama clara, sino para entrar en un ambiente donde todo está ligeramente torcido. Nadie confía en nadie, y todos parecen atrapados en una red de celos y resentimientos. Esa atmósfera me ha resultado fascinante porque te obliga a leer de otra manera: más atenta, más abierta a lo simbólico y a lo absurdo.

Lo coloco en este puesto porque aunque no es una novela accesible, me ha resultado muy estimulante. Me ha recordado que la literatura también puede ser incómoda, rara y profundamente reveladora. Y que a veces lo que más se queda no es la historia, sino la experiencia de haber atravesado un mundo que funciona con sus propias reglas.

Puesto 10: Estaré sola y sin fiesta de Sara Barquinero.


El puesto 10 es para Estaré sola y sin fiesta, una novela de Sara Barquinero que me ha gustado mucho descubrir. Todo empieza con el hallazgo de un diario de una desconocida encontrado junto a un contenedor en Zaragoza. A partir de ahí, la protagonista decide investigar quién fue esa mujer, Yna, y qué ocurrió realmente con aquella historia de amor que quedó atrapada en las páginas de ese cuaderno. Esa búsqueda la llevará a recorrer distintos lugares de España mientras, casi sin darse cuenta, empieza también a replantearse su propia vida.

Lo que más me ha gustado de esta novela es cómo plantea la diferencia entre la vida que imaginamos para nosotros y la que realmente terminamos viviendo. A través de la obsesión por reconstruir la historia de otra persona, Barquinero acaba hablando de las expectativas, de las oportunidades perdidas y de cómo muchas veces proyectamos nuestras propias inquietudes sobre los demás. Es una novela que juega con el misterio, pero que en realidad está mucho más interesada en las personas que en resolver un enigma.

También me ha gustado mucho su estilo. Tiene una forma de escribir muy natural y cercana, pero al mismo tiempo consigue que quieras seguir avanzando para descubrir qué ocurrió con Yna. No necesita grandes giros para mantener el interés; basta con esa sensación constante de estar siguiendo el rastro de alguien cuya vida, por algún motivo, sigue teniendo algo que decir décadas después.

Lo coloco en este puesto porque ha sido una lectura que me ha hecho pensar bastante en cómo idealizamos las vidas ajenas y en la facilidad con la que buscamos respuestas fuera cuando, muchas veces, las preguntas importantes están mucho más cerca. Es una novela íntima, reflexiva y muy inteligente, de esas que terminas y sigues recordando durante varios días.

Puesto 9: Desperdigados por el mundo de Yoko Tawada.




Leí a esta autora hace algunos años y me encantó. La verdad es que nunca defrauda. Desperdigados por el mundo es una novela para aquellos que sienten que han perdido su identidad alguna vez. Publicada por Anagrama en España con traducción de Marta Morros Serret, esta novela es el primer volumen de una trilogía, y en ella Hiruko, impulsada por la nostalgia y la sensación de pérdida tras la desaparición de su país, emprende un viaje por Europa junto a Knut, un joven lingüista danés fascinado por las relaciones entre identidad y lenguaje, en busca de antiguos compatriotas que hablen su lengua materna. El país que ha desaparecido es Japón, tragado por las aguas del Océano Pacífico, y a partir de ahí la novela se construye como una sucesión de narraciones encadenadas, cada una en primera persona.

La prosa musical de Tawada me gusta mucho y en esta novela tan fragmentada parece que la protagonista te está contando la historia de forma oral. El ritmo a veces se vuelve punzante y en otras cómica, mezclando lo cotidiano con grandes reflexiones. 
Lo coloco en este puesto porque, aunque no es una novela de trama urgente, a mí me ha dejado esa sensación de asombro tranquilo que solo consigue esta autora. Es de esas lecturas que no se olvidan fácilmente y que te hacen mirar el lenguaje y la pertenencia de otra manera.

Puesto 8: La campana de Cristal de Sylvia Plath 

Esta es la única historia de Sylvia Plath que puede considerarse como semiautobiográfica. Fue publicada apenas un mes antes de su suicidio. Cuenta la historia de una chica que tiene todo lo que una joven puede desear en el Nueva York de los años 50: una carrera prometedora, un pretendiente que estudia medicina y toda una vida por delante. Esther Greenwood ha ganado una beca para trabajar en una revista de moda en la gran ciudad y siente que por fin podrá realizar su sueño de ser escritora. Pero entre cócteles, noches de fiesta y pilas de manuscritos, descubre una sociedad que repudia las aspiraciones de las mujeres, y su vida empieza a desmoronarse.
Esther, el alterego de la autora, se encierra en sí misma como si estuviera atrapada en una campana de cristal: respirando continuamente el mismo aire viciado y sin posibilidad de escapar.
Es una novela que aborda con crudeza la salud mental y de una forma magistral, además de la crudeza de las presiones que se imponen sobre la mujer. Me gusta mucho cómo se utiliza la campana de cristal como metáfora de las presiones que sufre Esther. 
Aunque me ha gustado, hay tramos en los que la novela se siente repetitiva, como si insistiera varias veces sobre la misma sensación de asfixia sin avanzar demasiado en otros aspectos de la trama. Por eso la coloco en este puesto: es una lectura que vale la pena por lo que representa y por su prosa, pero que a nivel de ritmo no termina de sostenerse durante l todo el libro.

Puesto 7: Betty de Tiffany Mcdaniel


Betty Carpenter conocida como "la Pequeña India", nace en 1954 y es la única de sus ocho hermanos que hereda la piel oscura de su padre, un orgulloso descendiente cherokee. Los Carpenter viven en el pueblo de Breathed, en pleno Ohio rural donde Betty crece acunada por la magia inmemorial de las historias de su padre y por las noches estrelladas sobre los Apalaches pese al terrible acoso que sufre en el colegio por su aspecto. Esa naturaleza majestuosa se convierte en su refugio año tras año, mientras la familia carga con secretos cada vez más oscuros que terminan saliendo a la luz.

Inspirada en la historia real de la madre de la autora, la novela combina un lirismo muy marcado con una crudeza temática que no se anda con rodeos: racismo, sexismo y violencia son protagonistas constantes, y sin embargo McDaniel consigue, desde una mirada infantil, mostrar que también hay belleza en medio de las mayores dificultades. Es un libro que exige estómago —hay pasajes duros de leer, especialmente los que tocan el maltrato infantil— pero que se sostiene gracias a una prosa que roza lo poético incluso en sus momentos más oscuros. 

Lo coloco en este puesto porque es una de esas novelas corales y desgarradoras que se quedan contigo mucho después de cerrarlas: una historia sobre la identidad, la resiliencia y lo que significa encontrar tu propia voz en un mundo que insiste en silenciarte.


Puesto 6: Oposición de Sara Mesa

 La protagonista de esta novela estudia para consolidar su futuro profesional. Ha conseguido un puesto de interina en una oficina administrativa y continuar con la oposición parece ser un paso clave en su carrera. Sin embargo, otro tipo de oposición, la interna, basada en su observación del día a día funcionarial, hace que no lo tenga nada claro. Ya desde el título, Sara Mesa juega con ese doble sentido: la oposición como examen que consolida un futuro, y la oposición como resistencia interior a aceptar ese futuro sin cuestionarlo.

El edificio donde ha sido destinada es tan gigantesco como hermenéutico, además de un lugar gigantesco de jerarquías incomprensibles, que la expulsa al mismo tiempo que la absorbe. Como nadie le explica sus funciones, se ve forzada a improvisar, disimular por vergüenza y registrar su malestar con dibujos y poemas que son, en el fondo, la única forma que encuentra de no desaparecer del todo dentro de esa estructura. Y ahí está, para mí, el núcleo del libro: no es tanto una crítica a la Administración como institución, sino un retrato de lo que le pasa a una persona cuando el sistema que la rodea no le ofrece sentido, pertenencia ni propósito, y aun así tiene que seguir presentándose cada día.

Es una obra que destaca por su ritmo lento y desquiciante, parece que no pasa nada pero pasa de todo. Podría haber optado por la sátira fácil, por el chiste sobre el funcionario dormido en su silla, pero en su lugar elige quedarse en el tedio, en la repetición, en los gestos vacíos, y deja que sea justamente esa quietud la que perturbe.

Lo coloco en este puesto porque es una lectura que exige paciencia, pero que recompensa esa paciencia con una de las radiografías más certeras que he leído sobre la desidia institucional y sobre cómo sobrevivimos, o no, dentro de estructuras que no fuimos nosotros quienes diseñamos.

 Puesto 5: Llamas en Nuncanada de Catriona Ward 



Catriona Ward es una de esas autoras que llegan precedidas de reputación, y con razón: es la autora detrás de La casa al final de Needless Street, La pequeña Eve y La bahía del espejo, y en esta novela vuelve a construir esa sensación de vértigo incómodo que la caracteriza. La trama sigue a Riley y a su hermano pequeño Oliver, dos niños que viven bajo el control abusivo de "Primo", una figura que mezcla fanatismo religioso, castigo y manipulación emocional. Cuando aparece Mediodía hablándoles de un lugar llamado Nuncanada, donde los niños viven libres en las montañas, la historia se transforma en una huida hacia un territorio ambiguo entre refugio, mito y amenaza.

La novela se construye a través de varias voces que se van entrelazando: además de Riley, están Marc, un documentalista que investiga la leyenda de los niños de Nuncanada en el presente; Linus, un bombero que estuvo allí la noche del incendio que destruyó la casa; y Adam, un arquitecto que descubre demasiado tarde lo que se escondía tras esas paredes. Cada voz aporta una pieza distinta del rompecabezas, y es tarea del lector ir armándolas, algo que Ward ya había explorado en sus novelas anteriores con esa estructura de capas superpuestas donde ninguna voz cuenta la historia completa.

Es una novela que me gusta porque juega con el imaginario Peter Pan para construir algo más oscuro: una historia sobre la infancia, el trauma y la necesidad de escapar, donde el hambre, el agotamiento y el aislamiento convierten el paisaje en una extensión del estado mental de los personajes. Y es cierto que engancha: esa mezcla de mito, huida y amenaza tiene un magnetismo difícil de soltar.

Sin embargo hay un punto débil: el final. Catriona Ward apuesta por un giro un poco arriesgado para mi gusto. Me ha hecho desconectarme de la novela un poquito. 

¿Es mala novela? No, pero tiene cositas que se podrían mejorar. 

Puesto 4:  La segunda venida de Hilda Bustamante de Salomé Esper

Hilda Bustamante tiene 79 años y, como a todas las personas le toca morir. Lo insólito es que después de morir revive de su tumba, logra romper el ataúd y, sin entender bien lo que le está pasando, regresa a su casa, para conmoción de Álvaro, el amor de su vida, de Amelia, su adorada nieta adoptiva, y de las "chicas" de la iglesia, que siempre la consideraron una persona discretamente extraordinaria. A partir de ahí la novela va desplegando el pasado de Hilda, las circunstancias de quienes la rodean y de lo que ha ocurrido este año que ha pasado desde su muerte.

Sin duda esta novela no es lo que esperaba. Quizá al tratarse de una resurrección, pensé que iba a estar contada desde el punto de vista del terror  pero Salomé Esper construye algo muy distinto: una historia atravesada por el realismo mágico y con una capacidad muy particular, casi generacional en la literatura argentina, para retratar a la gente de su entorno con ternura y humor.

Me gusta porque la novela es un ejercicio de ternura. Me ha sorprendido la forma en la que da un giro la trama, convirtiéndose en una carta de amor a quienes no podemos despedir. Tiene una escritura exquisita tejiendo la extrañeza de la resurrección con la calidez de vínculos familiares. 

Puesto 3: Oxígeno de Marta Jiménez Serrano 


Ya había leído a Marta Jiménez Serrano antes, pero considero que este es el libro más personal de la autora. Este libro es una historia de las ganas de vivir, el amor, la muerte y la literatura. En noviembre de 2020, pocos meses antes de publicar su primera novela, la autora estuvo a punto de morir: un sábado como cualquier otro, en su casa, sin saberlo, ella y su pareja se estaban muriendo. La caldera tenía una fuga y el monóxido de carbono les fue adormeciendo hasta que se levantó a duras penas para ir al baño, donde cayó desplomada y se golpeó la cabeza. Han hecho falta cinco años para que Marta Jiménez Serrano convirtiera esa experiencia límite en un libro que combina tensión narrativa, ansiedad y esperanza a partes iguales.

Es un libro maravilloso sobre por qué muchas veces no caemos en lo afortunados que somos viviendo. Este libro no cae en el golpe fácil de la emoción. No busca un drama barato de "estuve a punto de morir" es, más bien, el relato de los minutos en los que se le escapaba la vida, de los meses que siguieron al accidente y de los años que lo precedieron, cuando se enamoró y empezó a construir una vida sin pensar que podría terminar en cualquier momento. Esa mirada de frente a la muerte, sin regodeo pero sin edulcorar tampoco, es lo que hace que el libro funcione como una celebración del asombro diario de seguir aquí, más que como un ejercicio de autocompasión.

Lo coloco en este puesto porque pocas veces un libro consigue transmitir con tanta honestidad esa sensación de estar vivo de milagro, y de que la vida, después de rozar su ausencia, se vuelve a la vez más frágil y más luminosa.

Puesto 2: Hielo y Plata de Alena Pons. 



Aunque el patinaje artístico es un mundo completamente nuevo para mí, Alena Pons lo describe de una manera muy cuidada. Para Mariya Vilamarín, llegar a lo más alto del podio es un sueño inalcanzable. Y lo peor es que la persona que la derrota una y otra vez es su propia hermana, Nastya. Compaginar los estudios con una carrera deportiva, una madre exigente y esa rivalidad fraternal es una misión imposible. Por eso, cuando se le presenta la oportunidad de entrenar en otro país, Mariya decide dar un salto al vacío y compartir pista con estrellas de su deporte. Pero para triunfar patinando hay que sacrificar la vida entera por el hielo, y un solo desliz puede cambiarlo todo.

Uno de los puntos fuertes de esta novela es la documentación. Queda todo super claro y aunque no seas muy seguidor, puedes seguir esta novela perfectamente. Además los capítulos tienen contenidos extra como mensajes y correos, lo cual hace la experiencia más completa. 

Pensé que iba a ser una novela de romance con patinaje en la que el patinaje pasaría a un segundo tramo pero la verdad es que la novela gira a un punto más interesante: la rivalidad familiar, el estrés, la presión de los deportes de élite etc son temas muy llamativos en esta novela. 

Puesto 1: Solo quería bailar de Greta García



Llegamos al número uno, el libro que se lleva la corona de este medio año: Solo quería bailar, de Greta García.

La novela narra en primera persona la historia de Pili, una bailarina sevillana que está en la cárcel porque acabó "jarta", como ella misma dice, de la institución y su burocracia, y se volvió terrorista, aunque no una tan buena como a ella le hubiese gustado. Pili habla en andalú, es divertida, escatológica y tonta, o eso le han dicho una y otra vez, pero detrás de ese discurso aparentemente naíf y deslavazado se esconde un alegato certero contra el sistema y sus baluartes, con bastante mala leche y una capacidad enorme para hacer reír incluso en los momentos más ásperos. De hecho hay quien la ha emparentado con toda la tradición picaresca española  por esa manera de contarse a sí misma desde el margen, con humor y con rabia a partes iguales.

Y es exactamente eso lo que a mí me ha conquistado por completo: la dureza del contenido, tan cruda en el fondo, contada con una voz que no suaviza nada pero que tampoco se regodea. Greta García, que además de novelista es bailarina, coreógrafa y payasa, escribe como si trabajara con el cuerpo. Hay un ritmo, una cadencia impetuosa, una oralidad tan viva que parece que Pili te está hablando a ti directamente, sin filtros, sin pedir permiso. Esa fonética andaluza puesta por escrito no es un adorno, es la columna vertebral del libro. La forma en la que se cuentan las cosas es, en sí misma, el acto de rebeldía que Pili protagoniza.

Lo coloco en el número 1 porque pocas veces un libro consigue que la crueldad del sistema y la ternura del personaje convivan con tanta naturalidad, y porque esa dureza, lejos de agotar, engancha desde la primera página hasta la última. Es una novela bruta, irreverente y absolutamente inolvidable, y para mí ha sido, sin duda, la mejor lectura de lo que llevamos de año.

Con esto cerramos la temporada 5. Espero que os hayan gustado todos los contenidos que he traído y que vengáis con más fuerzas en  septiembre. Pasad un buen verano y larga vida a los libros. 




[Ranking de Medio Año:] Mis libros favoritos en lo que va de año [Ranking de Medio Año:] Mis libros favoritos en lo que va de año Reviewed by Lucía Garcia on agosto 27, 2026 Rating: 5

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