Este año he descubierto a Lionel Shriver y no podía estar más contenta. El primer libro con el que he querido descubrir a esta autora ha sido El movimiento del cuerpo a través del espacio, una novela publicada en 2023 por Anagrama en España. Sin duda esta novela me llegó directa al estómago ya que la autora muestra de una forma sarcástica y mordaz el miedo a envejecer y esa absurda necesidad de querer demostrarle al mundo algo con el deporte.
Tenemos a dos protagonistas Serenata, que observa cómo su cuerpo se ha desgastado por culpa del ejercicio y tiene que dejar de ser deportista y Remington, su marido, quien de la noche a la mañana decide correr maratones para cubrir el vacío de su existencia tras la jubilación. Al principio no entendía muy bien lo que pasaba pero a medida que fui leyendo me di cuenta de que es una historia ácida y dura. Muestra muy bien las grietas de un matrimonio maduro, las crisis de identidad y las manías colectivas que adoptamos para no enfrentar la realidad.
Me gusta que Shriver no busque complacer al lector: muestra lo que hay y pone el dedo en la llaga. La metamorfosis de Remington no nace únicamente del vacío de la jubilación, sino de una humillación previa. Tras ser apartado sutilmente de su puesto en el Departamento de Transporte a raíz de un conflicto burocrático alimentado por las políticas de identidad, necesita recuperar desesperadamente una vía de control sobre su vida. El atletismo de élite se convierte en su nueva religión laica, un campo donde el esfuerzo objetivo parece inmune a las dinámicas corporativas.
Otra de las cosas que me gustan es la forma en que Shriver carga con dureza contra la transformación del deporte en un fenómeno narcisista y exhibicionista. La carrera o el triatlón ya no se practican por salud o disfrute personal, sino para ser mostrados al mundo como una prueba de disciplina superior. La autora plantea que esta búsqueda desenfrenada no es más que una forma desesperada de negar la mortalidad y la decadencia física, disfrazando el castigo corporal de virtud.
Serenata es la voz de la resistencia. Actúa como el ancla del lector y el reverso lúcido de esta historia. . Al haber sido atleta durante años, conoce de primera mano el precio real que paga el cuerpo: sus rodillas están desgastadas y se ve obligada a lidiar con el dolor diario y la aceptación del declive. Su voz, sarcástica y a ratos amargada, observa con estupor cómo su marido cae en lo que ella percibe como una secta grotesca, avivada por la presencia de Bambi, la rígida y joven entrenadora personal que irrumpe en la dinámica de la pareja.
Además, es una novela muy íntima que explora la incomunicación de un matrimonio de larga duración. Muestra cómo dos personas que han compartido una vida pueden volverse irreconocibles el uno para el otro cuando uno de ellos decide reinventarse a través de una fijación absoluta, dejando al otro atrapado entre la lealtad, el resentimiento y el distanciamiento moral.
El contraste entre Serenata y Remington no es solo un conflicto de pareja tradicional, sino el motor temático de toda la novela. Shriver los posiciona como dos polos opuestos frente al cuerpo, la vejez, la identidad y la moralidad.
Con respecto a la relación con el ejercicio y el deporte, Serenata representa a una persona que lo practicaba por goce personal salud y equilibrio mental, sin buscar la validación externa ni exhibir sus marcas. Remington en cambio, corre para sanar un orgullo herido tras sufrir una humillación en su trabajo, buscando demostrarle al mundo su valía, virilidad y disciplina.
Con respecto a la postura contra el envejecimiento, Serenata representa la postura de la aceptación doliente. Enfrenta con ironía y pragmatismo el desgaste físico inevitable (sus rodillas desgastadas) y acepta los límites de su cuerpo.
Remington pretende ganarle la carrera a la vejez y a la mortalidad, por lo que es una postura de negación absoluta.
A nivel social y comunicativo, las posturas de ambos chocan frontalmente con los códigos del mundo moderno. Serenata aborrece el narcisismo de la cultura contemporánea del fitness, la exhibición de marcas y la conversión del sufrimiento corporal en un espectáculo. Remington, por el contrario, abraza con entusiasmo esa espectacularización: adopta el lenguaje cliché de la autoayuda deportiva, exhibe sus logros ante cualquiera que quiera escucharlo y utiliza su metamorfosis física como un trofeo de superioridad moral frente al entorno.
Toda esta tensión dinamita la dinámica interna del matrimonio. Serenata queda desplazada al incómodo papel de observadora escéptica en su propia casa, atrapada entre el dolor de ver a su marido caer en una obsesión absurda y la impotencia de no poder acompañarlo ni física ni mentalmente. Remington, absorto en su metamorfosis y completamente ciego al malestar de su mujer, asume el rol del héroe incomprendido, convirtiendo la intimidad de la pareja en un territorio amargo signado por la desconexión y el resentimiento.
En última instancia, el enfrentamiento entre Serenata y Remington trasciende el ámbito deportivo para convertirse en un retrato amargo sobre la fragilidad de las uniones longevas. Lionel Shriver demuestra con maestría cómo el mayor peligro para un matrimonio maduro no siempre procede de las grandes tragedias externas, sino de la incapacidad de evolucionar al mismo ritmo; mientras Serenata asume el deterioro físico con una dignidad silenciosa y lúcida, la febril carrera de Remington contra el tiempo solo consigue abrir una brecha insalvable entre dos personas que, al intentar salvarse a sí mismas, terminan por volverse completamente extrañas.

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