[Reseña:] Padura desentierra a Hemingway (y también sus miserias)



Hoy vengo a hablar de un libro que me dijeron que estaba bien y encontré en la biblioteca. Adiós, Hemingway es una novela de Leonardo Padura que pertenece a la saga de Mario Conde pero que yo he leído cómo si fuera un autoconclusivo. Aunque se vende como una novela policiaca, la trama de asesinato es solamente una excusa. Lo que más destaco del libro es que Padura quiere retratar a un Hemingway crepuscular y hacerlo a través de alguien que sintió por él una admiración casi religiosa en la infancia y un rechazo igual de intenso en la madurez. Ese vaivén entre querer y no poder perdonar a un ídolo es, para mí, el verdadero corazón del libro.

La novela comienza cuando un huracán remueve la finca de Hemingway en La Habana y deja al descubierto a un esqueleto con dos disparos en la cabeza. El cuerpo lleva enterrado cuarenta años, y entre los restos aparece algo que complica todavía más el caso: una placa del FBI. Para investigar, la policía recurre a Mario Conde, expolicía, aspirante a escritor y, sobre todo, alguien que conoce como pocos la relación ambigua que Cuba mantuvo con el mito de Hemingway.

A partir de ahí, la novela avanza en dos tiempos: el presente de Conde, reconstruyendo pistas casi cuatro décadas después, y el pasado, la noche exacta de 1958 en la que ocurrió el crimen, cuando Hemingway ya era una sombra de sí mismo, deteriorado por el alcohol, la paranoia y los primeros síntomas de lo que terminaría destruyéndolo.

Lo mejor de este libro es la ambientación, ya que se sostiene en el tiempo. La Habana calurosa, el ron, los amigos de Conde, la nostalgia por lo que Cuba fue y ya no es: todo eso está trabajado con una prosa sobria pero evocadora, de las que consiguen que huelas el salitre sin haber pisado la isla. La parte dedicada a Hemingway en sus últimos meses de lucidez también funciona como un ejercicio de empatía incómoda: nos obliga a mirar a un hombre brutal, egocéntrico y cazador compulsivo, sin dejar de reconocer el peso que tuvo su obra.

Pero vengo a sacar los errores de este libro, o vamos, lo que yo considero que son errores. El hecho de que la trama de asesinato quede un poco alejada de ser una novela negra. De hecho yo no la calificaría como novela negra ya que el asesinato es un poco flojo. Es una novela que yo describiría como melancólica y para mí eso es una carencia ya que si me vendes que es una novela negra tiene que tener los rasgos de una novela negra. 

Eso no convierte a la novela en un mal libro. Al contrario, creo que está muy bien escrita y que Padura demuestra un dominio absoluto de la atmósfera y de sus personajes. Simplemente creo que la etiqueta con la que se comercializa puede llevar a engaño. Quien busque una novela negra al uso, con un caso absorbente y giros constantes, probablemente salga decepcionado. En cambio, quien se acerque buscando una reflexión sobre Hemingway, sobre Cuba y sobre la dificultad de reconciliarse con los propios ídolos, encontrará una obra mucho más interesante.

En definitiva, Adiós, Hemingway me ha parecido una buena novela, aunque no por las razones que esperaba. No la recomendaría como una historia de detectives, sino como una novela intimista que utiliza una investigación criminal como vehículo para explorar la memoria, la admiración y el desencanto. Quizá ese era el propósito de Padura desde el principio, pero entonces creo que venderla como una novela negra le hace más daño que favor.

Mi valoración sería de 3,5 sobre 5. La recomendaría especialmente a quienes disfruten de novelas pausadas, con una fuerte carga atmosférica y personajes llenos de contradicciones, y también a los lectores interesados en la figura de Hemingway, porque probablemente salgan con una imagen mucho más compleja y humana del escritor.

[Reseña:] Padura desentierra a Hemingway (y también sus miserias) [Reseña:] Padura desentierra a Hemingway (y también sus miserias) Reviewed by Lucía Garcia on julio 20, 2026 Rating: 5

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