Hoy nuestro tema en twitchtober es Castillos y nuestra protagonista pertenece a la mitología vasca. Mari es la personificación de la madre tierra en la mitología vasca y da mucho juego en el relato.
La Dama del Castillo de Muñatones
Cuentan en Somorrostro que, cuando la niebla se cuela por las almenas, Mari desciende de Anboto y se aloja en las ruinas del castillo.
Aquella noche llegó con su peine de oro y su carro de fuego, deslizándose por los muros como si aún fueran suyos. Se sentó junto a la ventana ojival, donde el viento traía olor a hierba mojada, y comenzó a peinar su larga cabellera mientras observaba el valle.
Abajo, un pastor dormitaba junto a sus ovejas. Mari lo vio y sonrió con tristeza: los hombres ya no dejaban ofrendas, ya no pedían permiso al bosque, ya no pronunciaban su nombre.
«Mientras me recuerde una sola voz», murmuró, «no me iré».
Las piedras crujieron, como si respondieran. Entonces el pastor, soñando, balbuceó un nombre antiguo.
Mari dejó el peine sobre el alféizar, y al amanecer, entre la bruma, brilló allí una moneda de oro que nadie reclamó jamás.

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