Buenos días.
Continuamos con cierto retraso con el reto de Aquila Inferna este octubre y el segundo día es para los superhéroes y yo he escogido a las valquirias. Espero que os guste el relato.
El destino del estanque
Una tarde de niebla, Sigrún sobrevoló un campo de batalla ya silencioso, con la lanza apoyada en el hombro y la misión de reclamar a los caídos más valientes para Valhalla. Pero entre los cadáveres no encontró a ningún héroe. Solo vio un charco enorme junto a un roble, y en él, un pato de plumaje gris que la observaba con severidad.
-¿Eliges a los muertos? -graznó Patocles, ajustándose unas diminutas gafas de junco-. Curioso oficio. ¿Quién te eligió a ti?
Sigrún frunció el ceño. Nadie le había hecho jamás esa pregunta.
-Odín -respondió-. Es mi destino.
-El destino es una excusa cómoda -replicó el pato, chapoteando-. Yo llevo años nadando en círculos y he concluido que el agua no pertenece a nadie, pero todos la beben. ¿Y la muerte? ¿Pertenece a Odín o simplemente le obedece?
Ella guardó silencio. El viento movió las hojas del roble.
Por primera vez, Sigrún dudó. Luego sonrió, se sentó junto al estanque y dijo:
-Sigue hablando, pato. Los muertos pueden esperar un rato.

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