Hoy, día 19 del Twitchtober, el tema es el radiocasete. Ese aparato de botones duros, antena plegable y cintas que se enredaban justo en la mejor canción. Os dejo un relato para darle al play. Este no tiene mitología porque me ha sido difícil encontrarla.
Radio Salón
En el estante del trastero, entre cajas y polvo de años, Lucía encontró un radiocasete con una cinta sin etiqueta. Lo enchufó sin esperar nada.
Pulsó play. Primero, el siseo, ese mar pequeño de las cintas antiguas. Después, un clic y una voz que reconoció enseguida.
—Esto es Radio Salón, desde el comedor, con todos los éxitos del verano.
Era su hermano, a los diez años, hablando con una solemnidad ridícula. Lucía se rio sola, sentada en el suelo.
Sonó una canción mal grabada, con el locutor pisando el final. De fondo, lejana, se oía la risa de su madre en la cocina.
Lucía dejó de respirar un momento.
Hacía años que no escuchaba esa risa. La cinta se enredó, como siempre. La rebobinó con un lápiz, con el mismo cuidado de entonces, y volvió a pulsar play.
No era música perfecta. Era una tarde de agosto girando despacio en dos ruedecitas de plástico.

No hay comentarios: