Hoy, día 21 del Twitchtober, el tema es el otoño. Y para recibirlo, nos vamos a la mitología azteca, con Xochiquétzal, diosa de las flores, la belleza y el amor, cuyo mundo florido se despide cuando llegan las hojas secas. Os dejo el relato.
La última flor
Cuando el viento empezó a oler a leña, Xochiquétzal recorrió su jardín por última vez antes del frío. Los árboles soltaban su oro y la tarde se acortaba, como si el día también quisiera irse a dormir.
Cada flor se inclinaba a su paso, pidiéndole una palabra.
—¿Nos olvidarás? —preguntó la caléndula, con voz de pétalo cansado.
—Nunca —respondió la diosa, acariciándola—. Yo soy la memoria de lo que florece. Os guardaré bajo la tierra, como se guarda un secreto dulce.
Una a una, las flores cerraron los ojos. El suelo se cubrió de hojas rojas y el aire se volvió de cobre.
Xochiquétzal ya se marchaba cuando vio, en un rincón, una flor naranja abierta con terquedad, desafiando al viento.
La diosa sonrió y se agachó a su lado.
—Tú te quedas —susurró—. Todo otoño necesita guardar una luz para el invierno.
Y la flor, orgullosa, siguió brillando.

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