[Especial Día de las Escritoras:] 25 obras escritas por mujeres maravillosas que pondrás en tu lista de pendientes.





Hay estanterías que, si las miras con atención, cuentan una historia sin que nadie abra un libro. Basta fijarse en qué apellidos se repiten, quiénes ocupan el centro y quiénes quedan en el borde, medio escondidas entre otros lomos.

Hoy, 19 de octubre, es el Día de las Escritoras, y en La Caverna de Lu quería aprovecharlo para hacer algo sencillo: recomendarte autoras. No como una lección ni como una cuota que cumplir, sino como lo haría contigo en persona, con el libro en la mano y diciéndote “lee esto, te va a gustar”. Algunas las conoces de sobra, otras quizá no, y alguna puede que se te haya quedado pendiente desde hace tiempo.

Además, esta entrada tiene su propio episodio de podcast, por si prefieres escucharme hablar de ellas mientras haces otra cosa. Aquí te dejo el recorrido por escrito. Empezamos.

1. La hija Oscura de Elena Ferrante

El primer libro que quiero recomendar es La Hija Oscura de Elena Ferrante, un libro que me dejó sin palabras. Leda, una profesora de mediana edad, se va de vacaciones a la costa y se dedica a observar a una joven madre con su hija en la playa. Esa escena, aparentemente tranquila, le remueve recuerdos que llevaba mucho tiempo sin tocar sobre su propia maternidad, y a partir de ahí la novela va estrechando el cerco con una honestidad que cuesta sostener.

Desde mi punto de vista, Ferrante escribe sobre lo que se supone que una madre no debe sentir, y lo hace sin juzgar a su protagonista ni pedirte que la absuelvas. Es un libro breve, de lectura rápida, pero de los que se quedan.

2. Belleza Roja de Arantza Portabales. 



Para equilibrar tanta incomodidad íntima, te propongo una novela negra de las de leer sin levantar la vista. Seis sospechosos cenan en el jardín de una casa de las afueras de Santiago de Compostela mientras el cadáver de Xiana Alén, de quince años, yace en su dormitorio, como si fuera una instalación artística. Todos tienen motivos, o eso parece, y nadie es del todo quien dice ser. Lo que más me gusta de Portabales es que no solo se centra en la resolución del caso sino en ahondar en la psicología de los personajes y qué les llevó hasta allí. Detrás del misterio hay una familia poderosa, un Santiago de Compostela muy bien trazado y secretos que llevan años enterrados. Es además la primera entrega de la serie de los inspectores Abad y Barroso, así que, si te engancha, tienes más para seguir.

3. Oxígeno de Marta Jiménez Serrano



En noviembre de 2020, pocos meses antes de publicar su primera novela, Marta Jiménez Serrano estuvo a punto de morir: una fuga de la caldera fue adormeciendo con monóxido de carbono a ella y a su pareja, sin que ninguno de los dos lo supiera. En Oxígeno cuenta lo que pasó, y también lo que vino antes y lo que vino después.

Lo que más me atrapa es cómo sostiene la tensión sabiendo que tú ya conoces el final. Ella misma lo explica así: como sabemos el final, el suspense no es qué ocurrió, sino cómo ocurrió. Y lo hace sin dramatizar de más, mezclando la intimidad con la mirada crítica sobre algo muy concreto: la negligencia de una casera y una vivienda en alquiler que casi les cuesta la vida. Es un libro sobre la fragilidad, pero también sobre el asombro de seguir aquí.

4. ¿Por qué son tan lindos los caballos? de Julia Correa 



Una mujer cuida a su madre mientras esta va perdiendo la memoria, y a medida que la mente de su madre se desordena, intenta entenderla y encontrarla en libros de otras y en recuerdos de toda una vida. Ese es el punto de partida de un libro que se lee en un rato y que te hace pensar. Está hecho de capítulos muy cortos, casi fragmentos, y entrelaza dos mundos: el de Sari, con sus fotos, garabatos y diarios, que ahora habita un lenguaje que se va deshilachando, y el de su hija Julieta, que escribe mientras desconfía de las palabras. No es un libro que intente cerrar nada: nombra a la madre para que siga presente, y deja espacio para la ternura, el cansancio y también la risa inesperada. Además, la edición española abre con dibujos y fotografías de la propia Sari, hasta ahora inéditos.

5. Las dos adelaidas de Elena Casero



Cuando la madre enferma, la hija pequeña, recién emancipada, vuelve a casa. En los últimos meses, la madre confunde a sus dos hijas y ambas son para ella Adelaida. Desde ahí, la novela se va construyendo con los recuerdos de esa hija y con lo que dejó escrito y fotografiado la madre. 

Me interesa mucho cómo usa esos diarios y fotografías: sirven para descubrir la vida de las mujeres de generaciones anteriores, su falta de libertad personal y el rigor con el que fueron sometidas a los dictados masculinos. Todo ello con la luz del Mediterráneo, el sentido del humor y la música siempre de fondo. Es una novela sobre cuidar a quien nos cuidó, y sobre lo que nos queda cuando ya solo quedan los recuerdos. 

6. Bluets de Maggie Nelson

Lo encontré en Goodreads y decidí empezarlo sin saber muy bien qué esperar, y creo que es la mejor manera de abrir este libro. Bluets es un híbrido experimental entre el ensayo lírico y la prosa poética, una reflexión personal y filosófica sobre el color azul, los amores perdidos, el dolor y la soledad, construida con 240 fragmentos. Van de lo muy personal (su depresión, sus rupturas, la paraplejia de una amiga tras un accidente) a multitud de obras artísticas. Se lee en una tarde, pero admite relecturas.

7. Larvas de Tamara Silva Bernaschina



Me encanta este libro. La conocí en la Feria del Libro de Madrid, y da gusto encontrar a escritoras contemporáneas de tu edad. Larvas es un salto hacia lo insólito donde todo parece ser lo que no es: animales de compañía que se convierten en testigos y verdugos, voces de aparecidos que lo inundan todo y larvas que surgen de lo más íntimo del cuerpo. Sus historias derivan hacia lo inusual, porque quizá es ahí donde nuestra realidad tiene su explicación, con un universo de claroscuros que nace del deseo. La autora es uruguaya y el libro lo publica Páginas de Espuma. 

8. Carcoma de Layla Martínez



Las paredes de esta casa maldita hablan de voces que surgen de debajo de las camas, de santas que se aparecen en el techo de la cocina y de desapariciones que nunca se resuelven. Es una novela que cuenta la historia de una joven, su abuela y la casa que habitan en un pueblo perdido de España, narrada en primera persona con textos que alternan a la abuela y a la nieta. Me flipa la forma en que trata la violencia de género y de clase dentro de un contexto de la guerra civil. Es una historia de fantasmas, breve, cruda e incómoda: o te conquista, o se te atraganta

9. Tras esa montaña está la orilla de Eva Cid. 


He recomendado encarecidamente este libro unas cuantas veces, pero no lo haría si no mereciera la pena. Es una sorprendente distopía feminista y de ciencia ficción publicada por la editorial Amor de Madre. La Tierra dejó de ser habitable hace siglos y la humanidad sobrevive dividida en dos grandes continentes con civilizaciones radicalmente opuestas. Uno de ellos, Ónfalos, es una sociedad utópica y perfectamente organizada habitada únicamente por mujeres, que han conseguido reproducirse sin hombres gracias a una avanzada tecnología que les permite concebir vidas sintéticas y humanas. Lo que más me fascina de este libro es que es una aventura muy visual, que está llena de misterio y que habla sobretodo de cómo sobrevivir a los márgenes del patriarcado y como crearte una identidad. 

10. Han cantado bingo de Lana Corujo 


No podía dejar fuera este libro publicado por Reservoir Books. Lana Corujo nos traslada a su Lanzarote natal para contarnos la historia de dos hermanas unidas por el miedo, la culpa y una tragedia familiar que lo atraviesa todo.

A través de una prosa muy poética, fragmentaria y llena de sensibilidad, el libro explora la infancia, los silencios y un vínculo entre hermanas tan intenso que a veces roza la asfixia. Es una lectura breve pero directa al pecho, de esas que no buscan ser amables ni complacientes, sino dejarte con un nudo en la garganta al hablar del duelo y la herida familiar.

11. Demon Copperhead de Barbara Kingsolver


Barbara Kingsolver hace algo impresionante en esta novela ganadora del Premio Pulitzer: traslada el espíritu del David Copperfield de Charles Dickens a las montañas de los Apalaches en la Norteamérica contemporánea. La historia sigue a Demon, un niño nacido en una casa de remolque y con todo en contra, que le planta cara a la pobreza, al sistema de acogida y a la devastadora crisis de los opioides. Lo que más me fascina de este libro es la voz del protagonista: cruda, tierna, irónica y cargada de una dignidad arrolladora a pesar de todas las piedras del camino. Es una obra monumental sobre la supervivencia, la compasión y el poder transformador de contar nuestra propia historia.

12. Unorthodox de Deborah Feldman



Si te atraen las memorias de vida que impactan de verdad, esta lectura es imprescindible. Deborah Feldman cuenta en primera persona su experiencia dentro de la comunidad judía ultraortodoxa Satmar en Williamsburg, Brooklyn, una de las facciones más estrictas y cerradas del mundo.

Lo que hace que este libro se te quede grabado es la honestidad con la que Deborah relata cómo fue crecer bajo normas asfixiantes que dictaban desde lo que podía leer hasta cómo debía vestir o con quién casarse. Es la historia de un despertar progresivo, del descubrimiento de la literatura como refugio y de la valentía que hizo falta para romper con todo para proteger su propia libertad y la de su hijo.

13. Yeguas Exhaustas de Bibiana Collado Cabrera


Publicado por Pepitas de Calabaza, este libro es un golpe directo al estómago en el mejor de los sentidos. A través de una narrativa tan feroz como lúcida, Bibiana Collado pone sobre la mesa el cuerpo, el trabajo, la violencia de género y, de forma muy especial, la brecha de clase que atraviesa la vida de las mujeres.

Lo que más me impacta de esta novela es cómo contrapone la vida de las hijas, que han podido estudiar y acceder a un mundo distinto, con la de las madres y abuelas, cuyas espaldas sufrieron el peso del trabajo físico sin descanso. Es una reflexión despiadada y profundamente empática sobre el resentimiento de clase, el agotamiento acumulado que se hereda y lo que cuesta encontrar una voz propia cuando sientes que tu cuerpo siempre ha estado al servicio de los demás.

14. Mi hermana asesina en serie de Oyinkan Braithwaite



Si buscas algo ágil, con un humor negro afilado y que se lea casi de una sentada, esta novela corta de la escritora nigeriana Oyinkan Braithwaite es un acierto total. Ambientada en Lagos, la historia sigue a Korede, una enfermera eficiente y sensata que siempre tiene que acudir al rescate de su hermana menor, Ayoola. El "pequeño" problema es que a Ayoola se le da de miedo matar a sus novios en legítima defensa... o eso dice ella.

Lo que más me atrapa de este libro es cómo retrata la tensión silenciosa y protectora entre dos hermanas, combinando una crítica social muy fina con una trama criminal disparatada y magnética. Es retorcida, brillante y te atrapa desde la primera página.

15. Lunes de Eli Ríos



Eli Ríos nos regala en Lunes una novela profundamente conmovedora y directa al corazón que aborda la maternidad desde sus aristas más complejas y dolorosas. La historia gira en torno al duelo, la pérdida y el impacto emocional que supone enfrentarse a lo irreparable cuando la vida te cambia de golpe.

Lo fascinante de la escritura de Eli Ríos es cómo maneja la vulnerabilidad sin caer en el sentimentalismo fácil. A través de una estructura íntima y delicada, desentraña el peso de los silencios, la culpa y la reconstrucción personal tras la tragedia. Es un libro breve pero de una intensidad brutal, de esos que te encogen el pecho y te recuerdan la fuerza que se necesita para seguir adelante.

16. Biografía de X de Catherine Lacey


Esta novela es un auténtico artefacto literario que mezcla la investigación, el arte conceptual y la historia alternativa de una forma brillante. Tras la muerte repentina de X, una artista proteica, enigmática y radical que colaboró con las mentes más brillantes de su época, su viuda, C.M., decide escribir su biografía para intentar comprender realmente quién era la mujer con la que compartió su vida.

Lo inquietante de la historia es que C.M. no tarda en destapar una caja de Pandora repleta de identidades secretas, mentiras y un pasado oculto en un Estados Unidos distópico divido tras una cruenta guerra de secesión. Lacey compone un monumental juego de espejos sobre el amor, la obsesión, el luto y las ficciones que construimos sobre las personas a las que queremos. Una obra fascinante y de una audacia técnica tremenda.

17. La sed de Marina Yuszczuk



Esta novela corta de la autora argentina Marina Yuszczuk es una verdadera joya del gótico contemporáneo que cruza dos épocas y dos formas de habitar el deseo y la mortalidad. Por un lado, nos traslada al Buenos Aires del siglo XIX en plena epidemia de fiebre amarilla, siguiendo los pasos de una vampira sensual y atroz que llega desde Europa. Por otro, nos sitúa en el presente con Alma, una mujer que enfrenta en un diario personal el duelo por la lenta agonía y muerte de su madre.

Lo que resulta fascinante de La sed es cómo contrapone la inmortalidad voraz con la fragilidad del cuerpo humano, la pérdida y la maternidad. Es una historia sensorial, oscura y de una atmósfera hipnótica que habla de la muerte y del deseo sin tapujos ni rodeos.

18. Bruja Akata de Nnedi Okorafor



Si te apetece sumergirte en una fantasía vibrante y diferente a los mundos mágicos tradicionales, esta novela de la escritora nigeriano-estadounidense Nnedi Okorafor es una auténtica maravilla. La historia sigue a Sunny, una chica albina nacida en Nueva York que vive en Nigeria y que, lidiando con el acoso escolar y sintiéndose fuera de lugar, descubre de repente que posee un poder extraordinario. Al unirse a un grupo de jóvenes iniciados, se adentra en el mundo oculto de los Leopard People, donde lo que consideraba su mayor defecto se convierte en su mayor fortaleza, y juntos deben dar caza a un peligroso criminal con magia oscura.

Lo que más atrapa de este libro es la genialidad con la que Okorafor mezcla la magia tradicional nigeriana (africanjujuism) con los dilemas de la adolescencia y la realidad contemporánea. Es una aventura absorbente, llena de inventiva, misterio y una atmósfera que te atrapa de principio a fin.

19. Budapest de Nieves Mories 


Si te atrae el terror oscuro, evocador y con un marcado componente simbólico, esta novela de Nieves Mories es una auténtica experiencia literaria. La historia nos traslada a una versión fantasmagórica y decadente de la ciudad a orillas del Danubio, marcada por las secuelas imborrables de una guerra atroz, los fantasmas del pasado y una atmósfera donde lo espectral se funde con la realidad. Siguiendo los pasos de sus protagonistas, que devoran cuentos e historias con hambre voraz mientras buscan al causante de los horrores que lo destruyeron todo, la novela funciona como una fábula turbadora.

Lo que más destaca de la pluma de Mories es cómo utiliza el terror weird y la crudeza lírica para hablar del dolor, la memoria colectiva y la desolación de los conflictos. Es una lectura corta, magnética y profundamente incómoda en el mejor sentido posible.

20. Asmodeo de Rita Indiana 


Si te gusta la literatura arriesgada, con ritmo de rock y una atmósfera alucinada, esta novela de la dominicana Rita Indiana es un auténtico torbellino. La historia sigue a Asmodeo, un demonio milenario de poderes menguantes que, tras décadas habitando el cuerpo de un rockero cuarentón, decide abandonarlo para buscar un huésped más joven en el Santo Domingo de 1992, en pleno contexto de la dictadura de Balaguer. A partir de ahí se despliega una trama coral deslumbrante donde se cruzan la escena del heavy metal local, brujas, ángeles caídos, violencia estatal y una estructura narrativa única que intercala prosa y décimas barrocas.

Lo que hace que este libro te atrape es la maestría con la que Indiana mezcla lo cotidiano con lo fantástico, la picaresca y el terror caribeño, utilizando el arte y la creación como la única vía de redención posible frente a los infiernos del mundo. Es visceral, musical, salvaje y completamente inclasificable.

21. Inercia de Ariadna G. García


Esta novela nos transporta a un futuro cercano y distópico en España, justo al borde de un cambio político radical donde un partido neofascista amenaza con ganar las elecciones. El escenario principal es un aeropuerto, un espacio de tránsito donde convergen clases sociales dispares, trabajadores al límite, pasajeros sospechosos de recurrir a mafias y dos intrusas coladas en las instalaciones para cumplir una misión. La trama sigue de cerca a Aníbal, un agente de control documental marcado por una infancia violenta que se debate entre la inercia individualista y la responsabilidad de comprometerse con los "irregulares" que intentan sobrevivir a contracorriente.

Lo que hace que este libro resulte tan absorbente es cómo utiliza un escenario tan cotidiano y frío como un aeropuerto para construir un radiografía social durísima sobre la globalización, la deriva política, la xenofobia y la delgada línea entre mirar hacia otro lado o actuar.

22. Desperdigados por el mundo de Yoko Tawada



Si te atrae la ciencia ficción especulativa de corte intimista y reflexivo, esta novela de la aclamada autora japonesa Yōko Tawada es una auténtica delicia literaria. La historia nos sitúa en un futuro no tan lejano en el que Japón ha desaparecido bajo las aguas oceánicas debido al cambio climático, convirtiendo a sus habitantes en apátridas repartidos por el planeta. La protagonista, Hiruko, vive en Dinamarca y ha inventado un idioma artificial y flexible llamado panska para poder comunicarse. Impulsada por la necesidad de encontrar a alguien que hable su lengua materna, emprende un viaje por Europa junto a un joven lingüista danés, cruzándose en el camino con un grupo de personajes desarraigados que intentan reinventarse.

Lo que más fascina de este libro es la forma en que Tawada explora la relación entre la identidad, las fronteras y el lenguaje, planteando el idioma no solo como una herramienta de comunicación, sino como un hogar portátil cuando el país de origen ya no existe. Una odisea moderna, tierna, singular y llena de matices sobre la pertenencia.

23. Niñapájaroglaciar de Mariana Matija



Si te apetece una lectura que baje las revoluciones y te reconecte con lo esencial, este ensayo literario de la artista e investigadora colombiana Mariana Matija es un auténtico refugio. A través de una escritura extraordinariamente íntima, delicada y luminosa, la autora entreteje retazos de su propia vida con una profunda reflexión sobre cómo nos relacionamos con la Tierra, los animales, el dolor, la belleza y los ciclos del mundo natural. No es un manual ecológico al uso, sino una invitación a cultivar la atención, el cuidado, la reciprocidad y el asombro frente a un planeta en crisis.

Lo que hace que este libro te acaricie el alma es su honestidad y la manera tan poética que tiene Matija de recordarnos que no somos seres ajenos al entorno, sino que formamos parte indivisible de él. Una lectura preciosa, pausada y sanadora.

24. La plaza del diamante de Mercé Rodoreda 



Si hay una obra cumbre de la literatura catalana y española del siglo XX que merezca estar en el centro absoluto de cualquier estantería, esa es sin duda esta joya firmada por Mercè Rodoreda. La historia nos sitúa en la Barcelona de la Segunda República y la Guerra Civil a través de los ojos de Colometa (Natalia), una joven trabajadora del barrio de Gràcia que acepta bailar con un joven en las fiestas de la plaza del Diamante, desencadenando un matrimonio marcado por la sumisión invisible, la asfixia doméstica y, más tarde, los estragos devastadores del conflicto bélico.

Lo que hace que la pluma de Rodoreda resulte inolvidable es su sensibilidad para narrar el dolor sin estridencias, utilizando la voz de Colometa —ingenua, frágil pero de una resiliencia titánica— para retratar la supervivencia femenina frente a la historia que arrasa con todo. Una obra maestra absoluta sobre la dignidad recuperada.

25. Terramage de Noa Rose




Para cerrar este recorrido por nuestra estantería imaginaria, nos adentramos en la fantasía juvenil de la mano de la autora gallega Noa Rose. La historia arranca cuando los hermanos Soma y Ayame se quedan de repente sin electricidad en su día a día, un suceso que desata rumores y pánico al sospecharse que alguien la ha robado. Con el anuncio de unas autoridades dispuestas a identificar y cazar a los mágicos ocultos en el país —un secreto que ellos llevan guardando desde la infancia para evitar el trágico destino de su madre—, ambos se ven obligados a huir a través de las montañas hasta llegar a Terramage, embarcándose en una búsqueda junto a la Suma Maga para frenar una inminente guerra entre las Dos Tierras.

Lo que hace que esta novela sea una lectura absorbente y perfecta para cerrar la lista es su ritmo ágil, la construcción de su mundo fantástico y la tensión constante de una huida a contrarreloj donde los lazos familiares son lo único que mantiene a flote a sus protagonistas.

Y hasta aquí llega mi estantería de hoy. Veinticinco libros que me han hecho reír, incomodarme, emocionarme y, sobre todo, seguir leyendo.

Celebrar el Día de las Escritoras no es solo un gesto simbólico para marcar en el calendario. Es una forma de recordar que durante demasiado tiempo muchas autoras escribieron sin que nadie las nombrara, o fueron relegadas a esos lomos del borde de la estantería de los que hablaba al principio. Es mirar atrás para reconocer a las que abrieron camino, y mirar alrededor para apoyar a las que están escribiendo ahora mismo, muchas de ellas con editoriales pequeñas y pocas campañas detrás. Cada libro que compras, que pides en la biblioteca, que recomiendas o que regalas ayuda a que esa estantería cambie.

Dicho esto, quiero ser muy clara: esta lista es completamente subjetiva. Es la lista de una lectora concreta, con sus gustos, sus manías y sus lecturas pendientes. Seguro que echas de menos a alguna autora que para ti es imprescindible, y ojalá así sea, porque hay muchísimas más escritoras que merecen estar aquí y que se han quedado fuera, no por falta de mérito, sino por falta de espacio.

Así que te invito a que continúes la conversación: cuéntame en los comentarios o en redes qué autoras añadirías tú, cuál es ese libro que no puedes dejar de recomendar. Mi lista de pendientes siempre tiene sitio para una más.

Feliz Día de las Escritoras. Que la estantería no deje de crecer.



[Especial Día de las Escritoras:] 25 obras escritas por mujeres maravillosas que pondrás en tu lista de pendientes. [Especial Día de las Escritoras:] 25 obras escritas por mujeres maravillosas que pondrás en tu lista de pendientes. Reviewed by Lucía Garcia on octubre 19, 2026 Rating: 5

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